Al proyectar una vivienda de dos plantas resulta vital tener en cuenta la superficie que ocupará el elemento que nos permita ascender al primer piso, o sea, la escalera. Si la elección se inclinó hacia la madera, el lugar elegido será determinante, ya sea por el volumen de la misma como por la estética que ésta le imprima al ambiente.

Dentro de los muchos elementos a tener en cuenta para su construcción, hay que recordar que deben ser de fácil acceso, en lo posible de distancias  cortas, seguras y cómodas. Y hay tener especial cuidado con la iluminación de todo su trayecto, la que debe ser con luz natural preferentemente, para evitar accidentes.

Una opción es construir estructuras de hormigón armado o metálicas y luego revestirlas parcial o totalmente en madera.-

Otra opción es construirlas  integralmente en madera.- A estas se las conoce bajo el nombre de “estructurales” u “ornamentales”.

La clasificación varía según el diseño, el que puede ser curvo o recto.

Dentro del primer grupo se encuentran las llamadas escaleras circulares, en espiral, caracol y de estribo. Para las de trazado recto existen las de uno, dos o tres tramos, y de media vuelta, entre otra

En busca de la seguridad

La premisa fundamental de una escalera es que pueda ser recorrida con el menor esfuerzo y la máxima seguridad. Una escalera se conforma de distintos componentes, a saber: escalones, alzadas, cerramientos, barandillas, pasamanos y pilares. También están las zancas que se utilizan en las escaleras estructurales.

Los escalones son el elemento de apoyo o pisada. Si la escalera es curva, el lado estrecho se denomina “cuello” y el mas ancho, “cola”. El ancho del escalón es la pisada y el alto la transversal a la rampa. Los escalones pueden ser rectos, curvos o compensados.

Con respecto a la medidas de las alzadas (vertical) conviene que sean idénticas para evitar la falta de perspectiva o la sensación de vértigo al transitarla.

El espesor con el que se fabrican los escalones oscila entre los 30 y 45 milímetros y las alzadas varían entre los 15 y 22 milímetros. La huella, por su parte, es el eje central por el que se transita la escalera. Esta no debe medir menos de 220 milímetros, llegando a un máximo de 450.- Los escalones de arranque normalmente pueden ser de mayor tamaño, tanto en largo como en ancho.

Un ítem para tener en cuenta son los descansos. Estos están pensados para cortar un tramo demasiado largo, o bien,  para evitar los escalones compensados. Al aumentar la superficie de la escalera, la proyección del descanso debe ser tenida en cuenta, ya que en general, se les da una dimensión equivalente a tres huellas. Los cerramientos inferiores pueden ser de yeso o se puede optar por dejar la parte inferior del escalón a la vista. También se pueden realizar cerramientos laterales de los huecos de las escaleras. Estos pueden ser de mampostería o entramados en madera.

Barandas y pasamanos

La barandilla es la superficie que va del pasamanos al escalón. Pueden ser cerradas o abiertas. La altura mínima de las barandillas debe ser de 840 milímetros para la rampa y de 900 para los descansos. El hueco máximo recomendable es de 110 mm y puede colocarse de a uno por escalón.

El pasamanos es el elemento que ofrece el apoyo necesario, tanto en la subida como en la bajada de la escalera. Su forma depende del tamaño de la barandilla. El mayor inconveniente en el armado y colocación del pasamanos son los quiebres producidos por los descansos.

Los pilares cumplen la función de arranque en la escalera y de cierre en el final. Generalmente, la cabeza del pilar se ve rematada con una esfera (bocha), aunque también los hay planos.

Las medidas de los escalones y alzadas están basadas en la escala humana. Poder apoyar bien el pie es algo fundamental y esto se logra cuando las huellas y contra huellas son similares entre si. La medida ideal de un escalón es de 290mm y de 170mm para la alzada. Cuanto más se modifiquen estas dimensiones, menos cómoda y segura será la escalera.

Maderas y acabados

La elección de la madera que revestirá la escalera, sin duda, no es tarea fácil. Se debe tener en cuenta los tipos de madera que predominan en el ambiente, ya sea por en piso como por los cerramientos de puertas y ventanas. La estabilidad física de la madera es fundamental. Si la madera no está seca se contrae con el tiempo y produce aflojamientos en los encastres, que a su vez producen crujidos al transitarla. La madera deberá elegirse entre las duras o semi-duras para que resulten resistentes al desgaste y al tránsito intenso.

El último capítulo de la escalera es el pulido. Para que éste sea correcto se realiza en dos etapas. La primera -denominada pulido grueso o de obra- se realiza en el taller con una maquina apropiada a tal fin, donde se pulen todas las superficies planas. La segunda etapa se hará en la vivienda, luego del armado total de la escalera y consiste en un pulido fino hecho a mano.

Terminado este paso se procede al patinado de la madera. Este puede ser encerado, plastificado o impregnado. El método del encerado es el más tradicional, como así también, el que más mantenimiento requiere, ya que es común que se marquen las pisadas.  Con el plastificado el mantenimiento es menor, pero es difícil de reparar sobre todo por el uso intenso y las ralladuras. Los impregnantes pueden ser al agua o al óleo. Son de fácil aplicación y mantenimiento. Los impregnantes al óleo, en su mayoría, le dan a la madera un tono más alto, lo cual es bueno para tapar los distintos matices producidos por las vetas naturales, mientras que los impregnantes al agua conservan en mayor medida el tono natural.

Si tiene en cuenta todos estos consejos, no sólo tendrá una escalera de madera segura y confiable, sino que además, pondrá un “touch” de belleza en su casa.